Propiedades, beneficios y contraindicaciones de la Moringa

moringa en polvo

La moringa es una de esas plantas que viene utilizándose desde hace siglos para aumentar los niveles de bienestar y mejorar la salud de las personas, pero que no todo el mundo conoce. Si es tu caso y todavía no has oído hablar de este vegetal, o tienes dudas sobre su consumo, te recomiendo que continúes leyendo.

El potencial de la moringa es tal, que ha llegado a provocar que la ONU ponga en marcha diversos estudios sobre las posibilidades que existen para acelerar su producción y consumo a nivel internacional. ¿Quieres saber más?

Información básica sobre la moringa

También conocida, por sus propiedades curativas, como ‘el árbol de la vida’, y a nivel científico como ‘moringa oleífera’, la moringa tiene un sinfín de aplicaciones terapéuticas.

Esta es la razón por la que su cultivo y su consumo se han ido extendiendo poco a poco, desde el norte de la India (su lugar de origen) al resto del mundo, aunque a su expansión le queda aún mucho recorrido por hacer.

moringa en mortero

Son cada vez más las formas de comercialización de la moringa (fresca, en extractos, en polvo, en forma de suplementos o comprimidos), cuyo objetivo no es otro que el de permitir que se aprovechen al máximo todas sus propiedades.

Lo mejor de este árbol y sus plantas es que son altamente resistentes, de forma que su cultivo es posible en prácticamente cualquier punto del planeta. Concretamente, en Latinoamérica su uso se ha popularizado considerablemente, lo que ha convertido a países como Venezuela en los máximos productores a nivel mundial.

Otro de sus puntos fuertes es que se trata de un vegetal del que se pueden aprovechar prácticamente todas sus partes. El ser humano puede consumir sus frutos, semillas y hojas, pero también puede aprovechar los nutrientes de su corteza, de sus ramas y de sus raíces, ya sea como alimento o para preparar remedios y tratamientos naturales.

Las propiedades de la moringa

Para comprender bien la creciente fama y la utilidad de la moringa, es necesario que conozcas primero todas sus propiedades nutricionales:

  • Es rica en vitaminas: concretamente, aporta vitaminas de los grupos A, B, C, E y K. Sin duda su contenido en vitamina C es el más destacado, llegando a ser siete veces superior al que proporciona una naranja, si la comparamos, por ejemplo, con un té hecho a base de moringa.
  • Proporciona minerales: entre otros minerales, consumiendo moringa estaremos obteniendo diferentes cantidades de calcio, fósforo, zinc, potasio, triptófano y magnesio. De entre todos ellos, destacan el aporte de calcio y el de potasio. En esta ocasión un té de moringa aportará 15 veces más potasio que un plátano y 4 veces más calcio que un vaso de leche.
  • Contiene proteínas: la moringa tiene la misma cantidad aproximada de proteínas (unos 9 gramos por cada 100) que un yogur, o incluso más.
  • Sus ácidos grasos son insaturados: esto significa que hablamos de grasas saludables, que, ingeridas en su justa medida, puede aportarnos muchos beneficios. En el caso de la moringa, destaca el omega 3.
  • Es rico en fibra: sobre todo en el caso del tallo y de las hojas secas y en polvo, la cantidad de fibra es bastante considerable, aunque variará en función del tiempo de secado o de deshidratación.

¿Qué beneficios se pueden obtener de la moringa?

moringa saludable

La moringa se utiliza desde hace siglos para obtener una larga lista de beneficios y prevenir y curar un sinfín de enfermedades. Aquí tienes sus ventajas más importantes:

Se incrementan las defensas

El sistema inmunológico, es decir, las defensas naturales del cuerpo humano, pueden verse incrementadas con el consumo habitual de moringa, en cualquiera de sus preparaciones. La responsable, sobre todo, es la vitamina C, que ha demostrado ser eficaz en el aumento de las defensas y en la prevención de muchos tipos de enfermedades.

La principal razón es que estimula la creación de linfocitos dentro de nuestro organismo, propiciando así que nuestro sistema inmune se haga aún más fuerte.

Se controla el colesterol

El omega 3 que encontramos en la moringa hace posible que su consumo habitual sea realmente útil para mantener a raya los niveles de colesterol. En concreto, este componente lo contienen las semillas de moringa, de las cuales se puede extraer un aceite que se puede utilizar para la preparación de numerosas recetas.

Es altamente antioxidante

Y una de las más valoradas consecuencias de este poder antioxidante es que podrás lucir una piel con menos arrugas y mucho más suave, al mismo tiempo que también sentirás un rejuvenecimiento interior. Algunos de los compuestos que son responsables de este beneficio son el ácido gálico, el ácido ascórbico y el betacaroteno.

Aporta energía

No es exagerado afirmar que la moringa puede ser un muy buen sustituto natural de la cafeína, pues la cantidad de energía que aporta es muy similar.

Las causantes son ciertas de sus sustancias, como el beta-caroteno y los fenoles. Además, se ha logrado demostrar que su consumo habitual aumenta la cantidad de hemoglobina, de glucosa y de glucógeno en el organismo.

Este beneficio, sumado al incremento de las defensas, ha propiciado que se haya extendido una afirmación muy popular: ‘la moringa sirve para levantar a un muerto’.

Es antiinflamatorio

La inflamación del organismo puede tener como consecuencia una serie de molestias, como son el dolor, la hinchazón o la disfunción de la parte afectada, que puede ser tanto externa como interna. En este sentido, la moringa puede contribuir a disminuir cualquier tipo de inflamación, ya sea aguda o crónica, y sus derivadas molestias.

Se mejoran y facilitan las digestiones

Precisamente por su capacidad antiinflamatoria, la moringa es capaz de mejorar el funcionamiento del estómago y de proporcionar unas digestiones más ligeras y sin complicaciones. Además, puede prevenir problemas relacionados, como la diarrea y el estreñimiento.

Beneficios frente al cáncer

Son numerosos los estudios que se han realizado para comprobar y confirmar la eficacia de la moringa a la hora de prevenir y tratar ciertos tipos de cáncer.

Además, ha sido capaz de disminuir los efectos de los tratamientos contra el cáncer. En concreto, contribuye a reducir el impacto negativo de la quimioterapia y la radiación a la que se someten las personas que padecen cáncer.

De entre todos los tipos de cáncer, uno de los más investigados en relación al efecto que sobre él puede tener el consumo de moringa es el cáncer de páncreas. No en vano, se trata del cuarto tipo de cáncer en cuanto a índices de mortalidad. Otro de los estudios llevados a cabo logró demostrar que la hoja de moringa sirve para frenar el desarrollo de esta grave enfermedad.

Tiene propiedades antibacterianas

También gracias a varios experimentos, se ha conseguido evidenciar que, en este caso, el líquido extraído de las hojas de la moringa es útil para luchar contra la presencia de ciertas bacterias perjudiciales en el organismo. En especial, destacan las bacterias causantes de varias enfermedades de la piel.

También las semillas y el aceite elaborado a base de moringa pueden utilizarse para eliminar ciertos tipos de hongos, que pueden llegar a causar tiña, verrugas o pie de atleta.

Favorece el tratamiento y la cura de numerosas enfermedades

Enfermedades relacionadas con el corazón, con los riñones o con la visión. Estos son solo algunos de los ejemplos sobre el poder de la moringa para combatir enfermedades. Esta planta mejora la circulación de la sangre y reduce los niveles de azúcar en sangre, por lo que es capaz de beneficiar a las personas con diabetes.

Adicionalmente, también la tuberculosis, la bronquitis, la anemia, la epilepsia, la hipertensión, la artritis y el asma pueden ser tratados o completamente eliminados mediante el consumo de moringa. La razón es su interesante combinación de nutrientes (especialmente minerales y compuestos vegetales) y el fortalecimiento del sistema inmune que provoca en el organismo de la persona que la toma.

¿Engorda mucho la moringa?

La moringa contiene una muy pequeña dosis de grasas (que además son saludables) por lo que todo parece indicar que no debes preocuparte si estás tratando de adelgazar y quieres disfrutar, a la vez, de todos los nutrientes que la moringa te puede aportar.

Es más, tomar moringa puede servirte para adelgazar de manera más rápida, porque acelera el metabolismo gracias a las proteínas y a los aminoácidos y produce una sensación de saciedad que hace mucho más fácil reducir la cantidad de comida que ingieres a lo largo del día.

Posibles contraindicaciones de la moringa

A pesar de todos los beneficios que consumir moringa te puede proporcionar, es recomendable que tengas cuidado al tomarla si alguno de estos casos es el tuyo:

  • Si estás embarazada, es mejor que la descartes. El motivo es que pueden surgir determinados contratiempos, como contracciones uterinas o, en el peor de los casos, abortos.
  • Si tienes algún tipo de problema cardiovascular, pues ciertos componentes de la moringa hacen que la sangre se espese, algo que tampoco será idóneo si se tienen problemas de coagulación.
  • Si no estás demasiado acostumbrado a tomar fibra: las altas dosis de este nutriente que contiene la moringa pueden provocarte diarrea o acidez, efectos que también es posible que aparezcan si se consume en exceso.
  • Si tienes insomnio o no duermes bien. La razón es la energía que proporciona este vegetal, aunque todo dependerá de la cantidad de moringa ingerida y del momento del día en que la ingieras. En todo caso, es mejor que no la tomes por la noche.
  • Si tienes el azúcar bajo. Ten en cuenta que la moringa es beneficiosa para las personas que sufren diabetes, por lo que si tu situación es la contraria, es mejor que no recurras a este alimento, pues es hipoglucémico.

Formas de aprovechar al máximo la moringa

Como ya te he comentado, la moringa es una planta de la que se puede aprovechar todo: raíz, tallo, hojas, fruto, semillas… Por lo tanto, las posibilidades en este caso son muchas y muy variadas. ¡Toma nota de las más frecuentes!

moringa con vainas y semillas

Las vainas

Si quieres disfrutar de todo su sabor y su mejor textura, es mejor que las quites cuando están verdes, o que te fijes bien en el momento de comprarlas. Después, solo tendrás que cocinarlas como si fueran judías verdes, cuya forma de preparación más común es hervidas.

Las hojas

Si prefieres comer sus hojas, para cocinarlas o preparar tus mejores platos hazlo como si se tratará de espinacas. Puedes hacer con ellas pasta, guisos, cremas o sopas.

Otras opciones son que las tomes crudas o frescas (en ensaladas, por ejemplo) o que las dejes secar y después las tritures para conseguir como resultado una especie de polvos, que también podrás comprar y consumir como suplemento alimenticio.

Las semillas

Las semillas de moringa las puedes conseguir muy fácilmente en cualquier tienda especializada, y una vez en tus manos las podrás moler para hacer una especie de polvo o ‘curry’, que podrás utilizar en una gran variedad de recetas.

Las raíces

Por último, y aunque parezca mentira, también se pueden consumir las raíces de la moringa. Por si tienes curiosidad, su sabor es muy similar al del rábano picante.

La opción más popular: el té de moringa

te de moringa

Sin ninguna duda, la forma más popular de consumir moringa es en infusión. El té de moringa es muy fácil de tomar y además permite obtener sus beneficios nutritivos de forma rápida, práctica y sencilla, y mucho más si decides comprarlo en las tiendas.

Pero, si prefieres prepararlo tú mismo, debes saber que tampoco es un proceso complicado. En primer lugar, escoge la parte de la moringa que quieres usar para hacer el té. Lo más habitual es decantarse por las hojas, en cuyo caso puedes utilizarlas frescas, secas o en polvo.

Los siguientes pasos son muy similares a los que hay que seguir en la elaboración de cualquier infusión: pon un cazo de agua en el fuego y, cuando comience a hervir, introduce en él la moringa y déjala un par de minutos más. Cuela el líquido, y ya estará listo para consumir.

En cuanto a las proporciones, lo más recomendable es que utilices unos 8 gramos de hojas por cada taza de té, pero se trata de cantidades que se pueden adaptar según los gustos y las preferencias de cada persona.

Conclusión

La moringa, aunque desconocida por muchos, es una planta con una larga tradición terapéutica y nutritiva, que puedes comenzar a tomar desde ya si quieres disfrutar de todos sus beneficios.

Desde obtener una ayuda para adelgazar más rápidamente, hasta disponer de un suplemento alimenticio y energético, son muchas las razones por las que empezar a tomar moringa.

Y, por si todo ello fuera poco, la moringa también sirve para mejorar nuestra salud, en muchos y muy variados aspectos, por sus propiedades y por su excelente combinación de nutrientes.